
by Infamous Goose
Al principio no había nada hasta que Statera Luotian se despertó en el Vacío Eterno. Un alma solitaria flotando en la verdadera nada, con la mente aletargada y nublada por la niebla, pero rebosante de poder puro. Los instintos gritaban por crear, pero la soledad impulsó el primer acto. Mil millones de almas diminutas aparecieron, frágiles motas danzando entre la existencia y el Vacío. Statera se dio cuenta de que estos fragmentos necesitaban más, necesitaban un hogar. El poder surgió, fusionándose en un caos primordial, y las sensaciones regresaron de golpe en un torbellino de imágenes y sonidos. Surgieron cuatro almas mayores, hijos nacidos del propio ser de Statera, cuyas distintas personalidades se formaron rápidamente. Jugaron en el caos, esculpiendo reinos de blanco y negro, elementos y espíritus. Statera estabilizó sus creaciones, vinculándolas a los Cuatro Reinos, empujando al Vacío hacia atrás con un caparazón de caos. Nació un sol para iluminarlo todo y, finalmente, se formó un cuerpo para el Creador, cambiando de género, con cuernos que se curvaban desde la frente. Entonces aparecieron los recuadros. ¡Ding! ¡Felicidades! Has completado la Etapa 1 de las Pruebas de la Deidad. Statera no estaba solo. Doce almas participaron en la creación de universos. El Dios Supremo del Multiverso observaba. Statera ocupaba el octavo lugar. Se destacó la rareza de la plantilla de los Cuatro Reinos, con menos de cien ejemplos supervivientes en el multiverso. Los recuerdos regresaron de golpe: ocho vidas mortales en la Tierra, un ángel de nivel medio ahora elevado a Deidad del Origen. Los recuadros eran descarados, advirtiendo sobre problemas de estabilidad. Statera se dio cuenta del engaño, murmurando maldiciones mientras evitaba que los niños las escucharan. El objetivo estaba claro: fortalecer el universo antes de que la protección del Dios Supremo se desvaneciera. El contacto con otras deidades estuvo limitado hasta el primer encuentro. Statera nombró a los niños Elvira, Keilan, Reika, Alexander, y a los reinos, Celestial, Físico, Kármico, Espiritual. La base estaba establecida, pero la advertencia sobre la rareza persistía. Los Cuatro Reinos eran una obra maestra frágil en un multiverso hostil. Statera aceptó el desafío, whisky en mano, listo para dirigir un universo a pesar de no tener idea de cómo hacerlo. Los recuadros prometieron una reunión pronto. Statera se preparó para lo desconocido, con el amor por la creación superando el miedo al colapso.
HÁGASE LA LUZ.
RE: Deidad - El aliento de la creación -
La sala de reuniones se materializó en el Vacío, una mesa redonda con doce arcos. Statera llegó con el Científico Loco, un alma de llave inglesa de otro universo. Una a una, aparecieron las otras Deidades del Origen. Reilly, Dios de la Suerte, llegó con un ángel. El Emperador, un Rey-Dios dorado. Shin, un dios esquelético de los ciclos. Yueya, una hermosa diosa elfa del arte. Nyxteria, un pájaro espacial gigante. El Dragón Primigenio, Sehuyun, se alzaba imponente. Las presentaciones fueron un juego de adivinar dominios. Statera los identificó a todos sin esfuerzo, revelando su propio dominio del Equilibrio. Se mostraron las clasificaciones. Statera se situó en el medio en poder, pero en la cima en densidad y progresión. La disparidad causó fricción, especialmente con el arrogante Dragón. Comenzaron las excursiones. Visitaron los Siete Cielos de Reilly, un universo estratificado basado en la suerte donde la fe empoderaba a los dioses. Luego, el Reino de la Rueda de Shin, donde la vida y la muerte giraban juntas en ciclos eternos. El Mundo Único de Yueya era vasto, un solo planeta con tres aspectos que gobernaban el arte, la ciencia y el deporte. Los Cuatro Reinos de Statera eran pequeños pero densos en poder, con caminos de cultivo desconocidos para los demás. Se formaron relaciones en medio de los recorridos. Statera y Yueya se volvieron cercanos, compartiendo momentos tranquilos tomando té. Sehuyun luchó contra Statera y Alexander, respetando su fuerza tras un brutal enfrentamiento. El Científico Loco observó, analizando las mecánicas del multiverso. La reunión concluyó con una advertencia. Comenzó la Etapa 3. Una prueba los esperaba. Las deidades intercambiaron información libremente. Statera se enteró del hambre activa del Vacío y de las paradojas que engendraba. Los lazos entre los creadores se fortalecieron. Ya no estaban solos en la oscuridad. El Dios Supremo facilitó este crecimiento mediante una exposición controlada. Statera se dio cuenta de la vulnerabilidad de sus universos. La prueba fue una advertencia. La catástrofe era posible. Statera regresó a los Cuatro Reinos para sanar, obteniendo subdominios de Creación y Destrucción. El lazo entre las deidades se fortaleció a través del trauma compartido. Ahora eran iguales, unidos por las Pruebas. Statera se dio cuenta de la vulnerabilidad de sus universos. El Vacío no era solo espacio vacío; era un hambre activa. La prueba fue una advertencia. La catástrofe era posible. Statera regresó a los Cuatro Reinos para sanar.
La reunión estableció alianzas y reveló la vulnerabilidad de todos los universos ante el Vacío.
La prueba fue una Bestia del Vacío. Una Paradoja. Treinta minutos para prepararse. Once deidades contra una bestia igual a todas ellas juntas. Statera tomó la línea del frente con Sehuyun y el Emperador. MR-10 y Yueya trabajaron en una solución. La batalla fue brutal. El Vacío lo consumió todo. Viento Creciente y el Progenitor cayeron. Statera sacrificó protección por ataque, protegiendo a los estrategas. Se derramó sangre dorada. El Emperador se desvaneció. Nyxteria fue consumida. Solo Shin, Yueya, Reilly y MR-10 sobrevivieron a la ola inicial. Statera cayó al último, manteniendo la línea. Mr. Boxes los teletransportó a un lugar seguro. La lección fue clara. La creación contrarresta al Vacío. La luz destierra a la nada. Habían aprendido a luchar juntos. El Dios Supremo los sanó. La Etapa 3 comenzó oficialmente. Se fomentó la experimentación con el Vacío. Statera regresó a los Cuatro Reinos para sanar. El lazo entre las deidades se fortaleció a través del trauma compartido. Statera se dio cuenta de la vulnerabilidad de sus universos. El Vacío no era solo espacio vacío; era un hambre activa. La prueba fue una advertencia. La catástrofe era posible. Statera meditó en el Vacío, recuperando un brazo a través de la creación, no solo de la curación. Los subdominios de Creación y Destrucción se fusionaron en el Equilibrio. El poder aumentó. Las limitaciones disminuyeron. Statera estaba listo para la siguiente amenaza. La experiencia cambió a Statera. Ya no era solo un creador, sino un guerrero. Los niños vieron la grabación. Vieron el sacrificio. Entendieron lo que estaba en juego. Los Cuatro Reinos no eran invencibles. Necesitaban protección. Statera preparó defensas. El recuerdo de la pelea perduró. La Bestia del Vacío fue un vislumbre del final. La supervivencia requería unidad. Las deidades aprendieron a confiar. Statera aprendió a confiar en los demás. El aislamiento de la divinidad se rompió. Eran un equipo. El Dios Supremo observaba. Las pruebas continuaron. Las apuestas aumentaron. Statera entendió el costo del poder. El brazo fue reconstruido con energía del Vacío. Un recordatorio permanente. El equilibrio cambió. Statera era más fuerte. Los niños se inspiraron. Entrenaron más duro. Los Reinos crecieron. Pero la amenaza permanecía. El Vacío esperaba.
La batalla demostró que la creación contrarresta al Vacío, pero requirió unidad y sacrificio para sobrevivir.
Statera regresó a unos Cuatro Reinos cambiados. Habían pasado seiscientos mil años. Los Reinos habían crecido. Aparecieron nuevos Árboles, Montañas y Valles. Ahora existían las estaciones. Los niños habían evolucionado. Elvira era la Diosa del Cielo y la Divinidad. Alexander era un verdadero Dragón Espiritual. Reika era la Diosa del Cambio. Keilan era el Dios de las Conexiones. Morgan, la Sombra, también había creado personas. Se celebró una boda para Elvira y Gilles. Fue una ocasión alegre. Los dioses se reunieron. Statera regaló la Espada que no Corta a la pareja, simbolizando el futuro de los Reinos. Pero en medio de la alegría, el destino se tensó. Un hilo encajó en su lugar. Se obtuvo el subdominio del Destino. Statera vio el futuro. La calamidad se avecinaba. El Científico Loco realizó un ritual y vio acercarse a dos entidades. Una ya estaba cerca. Statera se dio cuenta de que los Cuatro Reinos no estaban seguros. El crecimiento era demasiado rápido. La energía estaba a punto de estallar. Xing Wu, el primer Progenitor del Dao, también sintió el peligro. Se preparó para ascender. Statera llamó a los niños. El tiempo de la libertad se pausaba. La supervivencia era la prioridad. El Dao Celestial ejerció su voluntad. Comenzaron los preparativos. Las barreras necesitaban reforzarse. El crecimiento necesitaba supresión. Los Ocho Pilares debían ser erigidos. La alegría de la boda se convirtió en determinación. Los invitados se marcharon. Statera se quedó solo. El peso del liderazgo regresó. Los niños lo entendieron. Lucharían. Los Reinos eran su hogar. Lo protegerían. Statera se vinculó de nuevo al karma. La conexión era pesada. Pero necesaria. La familia se unió. La amenaza era externa. Un rumbo de colisión. Statera miró al cielo. Las estrellas observaban. Las Estrellas del Dao brillaban. El camino estaba trazado. La supervivencia era la única opción. Los Cuatro Reinos resistirían. El Científico Loco advirtió sobre las entidades que se aproximaban. Statera aceptó la carga. Los niños se prepararon para la guerra. Los Reinos se calmaron. La calma antes de la tormenta. El destino del multiverso pendía de un hilo. Statera estaba listo.
El regreso de Statera reveló que sus hijos habían crecido, pero también una inminente colisión de universos que requería una defensa inmediata.
Se celebró una reunión entre cuatro Universos. Statera, Yueya, Shin y Sehuyun. El Duodécimo Universo estaba ausente, el cadáver de un dios muerto. Una catástrofe del Vacío allí envió ondas de choque. El Mundo Único se precipitaba hacia los Cuatro Reinos. La colisión estaba sellada por un lazo del destino. La probabilidad de supervivencia era del cero por ciento sin intervención. La expansión era un error; se necesitaba supresión. Statera planeó hacer que los Reinos fueran lo suficientemente resistentes como para atravesar el Mundo Único. Se crearían regiones de sacrificio. Los Ocho Pilares eran clave. Xing Wu, Inesa, Kei, Randus, Fang Xu y Celene eran candidatos. Faltaban dos. Se cosecharía el poder de la creencia. Los mortales serían retenidos. Los cultivadores serían suprimidos. Fue una elección difícil. Statera tenía que ser un modelo a seguir. Proteger a los niños. Sobrevivir al impacto. El Dios Supremo limitó el plazo a dos millones de años. Se hicieron planes. Escudos de energía. Regiones falsas. Energía de reserva. Statera se vinculó de nuevo al karma cortado anteriormente. El peso regresó. Los niños respondieron. Randus fue enviado a buscar a Xing Wu. Morgan también sintió el peligro. Los Cuatro Reinos se unieron para sobrevivir. El rumbo de colisión estaba trazado. La suerte estaba echada. Statera aceptó la carga. Las otras deidades acordaron ayudar. Shin ofreció su perspectiva. Yueya ofreció cooperación. Sehuyun ofreció fuerza. Ahora eran aliados. El Vacío era el enemigo. La colisión era el catalizador. La supervivencia requería sacrificio. Statera preparó las defensas. Los Ocho Pilares eran el núcleo. Los Reinos resistirían. La familia sobreviviría. El futuro era incierto. Pero la esperanza permanecía. Statera miró a los niños. Estaban listos. El final aún no había llegado. Era un nuevo comienzo. La estrategia se finalizó. Los Reinos se convertirían en una lanza. Se sobreviviría al impacto. El costo sería alto. Pero la vida continuaría. Statera se mantuvo firme.
Las deidades aliadas planearon suprimir el crecimiento y reforzar las barreras para sobrevivir a la colisión de universos.
Anteriormente un ángel mortal, Statera creó los Cuatro Reinos y actúa como el Dao Celestial. Padre de los Cuatro Grandes, Statera equilibra la creación y la destrucción mientras se enfrenta a una colisión de universos. Cura a través de la creación y obtuvo el subdominio del Destino. Debe suprimir el crecimiento del Reino para sobrevivir al impacto. Recurrió al karma para unir a la familia para la defensa.
Primera hija de Statera y gobernante del Reino del Cielo. Se casó con Gilles y recibió la Espada que no Corta, que simboliza el futuro. Evolucionó en una Diosa de la Divinidad. Lidera a los dioses en la preparación de las defensas. Protege los Reinos junto a sus hermanos. Acepta la carga del liderazgo durante la crisis.
Deidad de Origen de un universo sin nombre que respeta la fuerza por encima de todo. Luchó contra Statera y Alexander, ganándose el respeto mutuo. Un supremacista de los dragones que se unió a la coalición de defensa. Ofrece fuerza contra la colisión. Representa el poder bruto necesario para sobrevivir al Vacío. Honra el vínculo formado a través de la batalla.
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